7.09.2020

“Una Guerra Brillante”: Ideas, trabajo y ego eléctrico

Los espíritus cinéfilos agradecemos a Edison por ser uno de los mayores propulsores del cine. Pero su fama de héroe estadounidense no compensa su comportamiento cruel y competitivo con todo lo ocurrido a finales del siglo XIX.
Thomas Edison y George Westinghouse, compiten -este último junto a Nikolai Tesla- para crear un sistema sustentable de electricidad y poder comercializarlo a todos los Estados Unidos en lo que se conoce como la “guerra de las corrientes”. Esta historia es la base de Una Guerra Brillante, del director Alfonso Gómez-Rejón (Yo, Él y Raquel, ganadora de Sundance en 2015), la cual desarrolla la rivalidad entre ambos personajes en la década de 1880, luchando por el control del incipiente mercado de la generación y distribución de energía eléctrica.
La película tiene como protagonista a Benedict Cumberbatch (¡amado!), quien ya tiene experiencia actuando como personaje histórico mundial (en 2014 interpretó a Alan Turing en Código Enigma). Cumberbatch se enfrenta aquí con otros dos magníficos actores: Michael Shannon (99 Homes -2014-), quien interpreta a George Westinghouse y Nicholas Hoult (Tolkien -2019-), como Tesla.
El ritmo de Una Guerra Brillante es dinámico, comenzando el relato entre penumbras y terminando con bellas recreaciones de la feria mundial de Chicago (1892). Este episodio poco conocido en la historia de Estados Unidos enfrentó a estos tres grandes en una lucha por conseguir las licitaciones para iluminar (textualmente) el territorio de Estados Unidos. La estrategia narrativa de Gómez-Rejón es esta: comienza por informar al público los pormenores de esta guerra con una eficiencia que a cualquiera le quita el agote de ver una biopic. Una vez que ha conseguido interesarnos con su ritmo, se permite pasearnos por la competencia y el fin mayor que son el reconocimiento y las ganancias monetarias. En este, que es el clímax de la película, todo explota con luz. No son sólo las bombillas de Westinghouse y Edison lo que brilla, no es sólo la actuación, es el arte completo de la película, el de sobreponer y hacer música con las imágenes, introducirnos en el sentir de la cabeza de Edison, Tesla y el primer hombre que fue electrocutado en una silla eléctrica. Una Guerra Brillante ofrece a Edison el lugar que merece en la historia del arte. Y lo hace con luz y movimiento, con fotografía y montaje, con magníficas actuaciones.
Es una lástima que el comportamiento sexual de Harvey Weinstein haya sacado esta película de su corrida comercial e incluso de premios mayores. Recordemos que la película estaba pensada para ser estrenada en 2017 bajo el sello de The Weinstein Company, siendo todo aplazado por las acusaciones de delitos sexuales contra el ex co-director de la compañía.
A pesar de esta mala jugada, tenemos la oportunidad de disfrutar de este entretenido y hermoso homenaje de luz que Gómez-Rejón regala a la pantalla, con un montaje y fotografía que resultan hermosos de ver, cortes transversales dentro de las casas o las fábricas o el poder sentir cómo la corriente ilumina las bombillas eléctricas, ese es definitivamente el trabajo que se agradece. La imagen de esta nueva obra recuerda a Martin Scorsese, productor ejecutivo de la película. Scorsese se ha dado a la tarea de proteger a Gómez-Rejón, quien ha aprendido a explotar la poética de su maestro.
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“Presencias del mal”: Cuando conocen tus verdaderos miedos

Protagonizada por Mackenzie Davis (Terminator: Destino Oculto), Brooklynn Prince (El Proyecto Florida) y el taquillero Finn Wolfhard (Stranger ThingsIt), Presencias del Mal es la adaptación de la novela gótica The Turn of the Screw de Henry James, reducida a algo bastante más sencillo y convencional. Esta versión, dirigida por Floria Sigismondi (quien se mostró prometedora con su debut del biopic musical, The Runaways), es una película de terror de casa embrujada, con sustos de salto, espejos poseídos y una banda sonora que nos pasea entre el grunge de la época (1994) y un coro de niños encerrados en un pozo.
Mackenzie Davis interpreta a Kate, maestra de escuela básica convertida en institutriz para una niña huérfana de ocho años y su hermano mayor. Llega a una sombría casa señorial que ha sido diseñada para producir un estado de agotamiento nervioso: muchas escaleras, puertas y pasillos eternos con poca luz, sin mencionar maniquíes de tamaño natural y cortinas que vuelan con el viento y nos crean tensión, esperando algún susto de muerte cada vez que ella mira por una ventana. Y luego están los niños. De hecho, los dos niños son el principal atractivo de la película, ambos nos muestran la ambigüedad entre la inocencia y el mal. Mientras la precoz, pero sobreprotegida Flora (Brooklyn Prince) revolotea entre muñecas de nombres ostentosos y la malicia incentivada por su hermano mayor, Miles (Finn Wolfhard), quien exuda el encanto y la crueldad descuidada de un “pura sangre” -como le gusta llamarlo la ama de llaves-. Su inferencia es que Kate simplemente no está a su altura, ya que Kate, a medida que pasan los días en este caserón, comienza a tener un aspecto más descuidado, casi sugiriendo que su aspecto físico se desgasta junto con su estado mental.
La película nos lleva, casi literalmente, por un paseo constante por esta casa, obteniendo -entre luces y sombra- caras pálidas y misteriosas que siguen apareciendo en los espejos y en los estanques de agua de los jardines grisáceos, los cuales ayudan a crear ese ambiente tétrico, lo que tampoco es gratuito, ya que la verdadera estrella, en este aspecto, es su directora, creadora de videos musicales increíblemente logrados y digna del Panteón del Glam Rock (es la artista detrás de los inquietantes videoclips como “The Beautiful People” de Marilyn Manson y la extravagancia de Bowie y Tilda Swinton en “The Stars -Are Out Tonight-“). Sigismondi ha dispuesto siempre de una paleta visual surrealista que se podría describir como “lúgubre chic”. Su toque característico en la estética cinematográfica está en plena vigencia aquí, complementando la decoración en descomposición y el diseño conjunto en esta película. Aunque claro, para los fanáticos del género de terror, esto sea irrelevante al lado de la falta de sustos reales.


“Invasión, el fin de los tiempos”: Desde Rusia con acción

Invasión: El Fin de los Tiempos (Vtorzhenie, originalmente titulada Prityazhenie 2, conocida también en inglés como Invasion y Attraction 2) es una película de ciencia ficción rusa. Fue estrenada en dicho país el 1 de enero de 2020, es dirigida y producida por Fiódor Bondarchuk y corresponde a una secuela del filme de 2017: Attraction. La película está protagonizada por Irina Starshenbaum, Rinal Mukhametov, Alexander Petrov, Yuriy Borisov y Oleg Menshikov.
Invasion el fin de los tiempos, reseña

Su argumento

Han pasado 3 años desde que la primera nave espacial aterrizó en una zona poblada de Moscú. Dividiendo la Tierra en “antes” y “después” y provocando la pérdida de cientos de vidas humanas. Una joven, Julia Lebedeva (Irina Starshenbaum), que fue salvada de morir con la ayuda de la tecnología extraterrestre y que ahora tiene habilidades especiales, se ha convertido en el objeto de investigación de un laboratorio secreto del Ministerio de Defensa. Esto llama la atención, no solo de las personas en la Tierra; sino que también de civilizaciones alienígenas, quienes consideran las habilidades de Julia amenazadoras.
Es así como una vez más, el Planeta Azul será invadido y la única forma de ganar este conflicto es seguir siendo humanos. Cuando todos están obligados a hacer una elección de la cual depende la salvación de la humanidad, ¿pueden el amor, la lealtad y la misericordia volverse más fuertes que el despiadado poder de la tecnología alienígena? Y aunque parezca que esta sería la prueba más grande para la humanidad, en Invasión: El fin de los tiempos, la humanidad se dará cuenta de que muy pronto tendrá que experimentar un nuevo encuentro.
Invasion el fin de los tiempos, review

Lo que destaca de la película

Esta cinta, filmada en formato IMAX, destaca por la gran cantidad de efectos especiales y espectaculares tomas aéreas de Moscú. Se suman a ello sus edificios y monumentos más icónicos; y cómo el desastre se abre camino en el metro, las calles e incluso a través de los lugares menos esperados.
Debemos decir dos cosas a quienes se entusiasmen con ver esta película. Primero, y muy a nuestro pesar, la película está doblada al inglés con subtítulos en español. Y esto es una lástima porque, evidentemente, se pierde toda la entonación y la fuerza y carácter del idioma ruso, que quizás hubiera sido mucho más impresionante acompañado de los efectos especiales. Y, segundo, hay que recordar que la primera parte: Attraction no llegó a salas nacionales masivamente. Por lo cual, quizás pocas personas la vieron.
Si te gusta la ciencia ficción, te recomendamos buscarla en algún navegador y luego disfrutar de esta segunda entrega; así no pierdes tiempo hilando historias y relaciones de los personajes en pantalla y será más fácil seguir la trama de esta segunda parte.

“Amigos para Siempre”: Una historia sin pretensiones, pero necesaria

El amor entre un niño y su pelícano es el centro de la segunda adaptación cinematográfica de la querida novela infantil australiana de Colin Thiele, Storm Boy.
Con el protagónico de Geoffrey Rush (El Discurso del Rey, 2010), interpretando la versión adulta del personaje infantil en el centro de la historia, y con la dirección de Shawn Seet (The Code, 2016), la película probablemente será más atractiva para los fanáticos del libro o la adaptación cinematográfica de 1976. Pero incluso para aquellos que no estén familiarizados con el cuento la encontrarán una historia encantadora y, como suele ser el caso con las películas australianas, el tratamiento y la forma de mostrar los paisajes, no tiene comparación. Las secuencias actuales de la película presentan a Rush como una versión anterior del personaje principal, Michael Kingsley, ahora un magnate anciano llamado desde su retiro para votar sobre la propuesta de su compañía de ceder tierras en la costa occidental del país a una compañía minera (muy actual y aplicable a nuestra realidad país).
El yerno de Kingsley, Malcolm (Erik Thomson), ahora jefe de la compañía, está muy a favor del acuerdo. La hija de Malcolm, Maddy (Morgana Davies), de 17 años, y ansiosa de cumplir su mayoría de edad para poder votar dentro de la compañía, se opone al plan de su padre, horrorizada por las repercusiones ecológicas. Un retraso en las votaciones (provocado por una gran tormenta) da pie al flashback extendido en el que Kingsley le cuenta a su nieta la historia de su infancia, ocurrida en la remota tierra en cuestión. Fue allí donde el joven Michael (Finn Little) creció con su padre viudo (Jai Courtney), tan solitario que se ganó el apodo de “Exiliado Tom”. Un día Michael, que se hizo amigo de un hombre aborigen local, Fingerbone Bill (Trevor Jamieson), descubre tres pelícanos bebés cuya madre fue asesinada por cazadores borrachos. Superando la desconfianza de su padre, Michael los cuida en su casa, nombrándolos Sr. Soberbio, Sr.Pensativo y Sr. Percival. Michael hace un trabajo tan bueno al criarlos que con el paso del tiempo y entre lágrimas, acepta las instrucciones de su padre de liberarlos. Pero el Sr. Percival, con quien Michael ha formado un vínculo especial, pronto regresa, con el niño y el cariñoso pelícano volviéndose inseparables a través de varias aventuras.
Es una historia dulce y conmovedora, con suficiente valor en términos de personajes y situaciones para mejorar cualquier aspecto más empalagoso. Y, a través del hermoso relato audiovisual, toca el tema de la protección medioambiental, que toma relevancia contemporánea con nuestra situación mundial. Vemos tormentas, grandes extensiones de mar y gran cantidad de aves en pleno vuelo, por lo que es difícil no conmoverse con estas imágenes tan bien logradas. Además, el protagonista infantil ofrece un personaje entrañable, tierno y muy ameno, tanto que cuando se presentan situaciones adversas, es difícil no lograr empatizar con su llanto o sus sonrisas. Courtney ofrece un rol de apoyo sólido, como el padre con cicatrices emocionales latentes, muy pendiente de entregar a este hijo lo mejor de sí mismo, mientras que Jamison casi se roba la película con su rol carismático como el nuevo amigo de Michael. Y a pesar de que los pelícanos no son los animales más expresivos emocionalmente, ciertamente se encuentran de esa manera aquí. Incluso el espectador adulto más reacio tendrá dificultades para no derretirse al ver al Sr. Percival envolviendo cariñosamente su cuello alargado alrededor de los hombros de Michael (aunque claro, debemos tener en cuenta que los pelícanos no son excelentes mascotas en la vida real).
Con todo esto, debemos decir que la película es de esos films tranquilos, de los cuales no esperamos mucho, pero sí logran satisfacer nuestro espíritu y nuestra vista.
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“Ciudad Maldita”: Terror coreano dividido en tres

En el último tiempo hemos recibido buenos embarques desde Corea del Sur, comenzando por los populares doramas, pasando por el impresionante Train to Busan (Estación Zombie), la gran ganadora del Oscar, Parasite y ahora para todos los amantes del terror, Ciudad Maldita, una recopilación de tres terroríficos cortos encapsulados en un largometraje que apela a los miedos más primitivos del ser humano, presentada en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, ganó el premio al Mejor Cortometraje Coreano en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Bucheon y también obtuvo el premio al Mejor Director del Festival Internacional de Cine de Jeonju.
Los tres relatos que conforman la película no son correlativos y al parecer ni siquiera forman parte de la misma línea de tiempo. Lo que sí los une es el género de terror y el gore. Comienza con El Doceavo Diácono/Diácono Asistente, dirigido por Jang Jae-Hyun, que cuenta la historia de un joven sacerdote que debe realizar su primer exorcismo guiado por un excura católico y donde a través de rezos y el enfrentamiento con un ente maligno, enfrentará también sus propios miedos.
Títere/Marioneta, de la mano de Cho Seung-Yeon, muestra la historia de un niño con sorprendentes y peligrosas habilidades que, a pesar de la precariedad y la violencia de su padre, utiliza sus poderes para el bien.
Molde/Muchacho M, de la visión de Park Chun-Kyu, es la historia de un adolescente víctima de bullying que, sin tener sus orígenes claros, solo busca poder recibir algo de afecto y atención por parte de la única persona que lo defiende ante sus enemigos y que, debido a la violencia que vive día a día, explota en un desenlace inesperado.
Las tres conforman un relato único, rodeado de un arte y fotografía bien cuidados, con distintos escenarios y tratamientos estéticos, pero que en pantalla nos llaman la atención inmensamente por los cambios de color y escenarios entre uno y otro cortometraje, demostrando que el terror coreano está en la cúspide de su calidad.
Si bien la película tiene muchos puntos altos, hay que advertir a los fanáticos del idioma (coreano), caracterizado por su intensidad y emotividad, que la película llegó a Chile doblada al español, lo cual le resta un poco de energía a los relatos. El filme se estrena este jueves 13 de febrero (en la previa a San Valentín, ¡no es mal panorama!) y tendrá denominación para mayores de 18 años.
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“Nueva York Sin Salida”: Una carrera contra el tiempo y el poder

De la mano del director irlandés Brian Kirk (más conocido por participar en la dirección de capítulos de series tan importantes como Game of Thrones o Luther) llega la película policial Nueva York Sin Salida –22 Bridges en su título original-, la cual nos trae 100 minutos de acción a la cabeza de Chadwick Boseman (Black Panther).
La entrega va de lo que ya conocemos: un policía de alma (o de ADN, como él mismo se declara) llamado Andre Davis, que heredó la vocación de su padre, un agente asesinado en servicio. Un duro que forma una extraña pareja con la agente de narcóticos Frankie Burns (interpretada por la olvidada Sienna Miller). La cacería humana se desarrolla durante una noche, a contra reloj en una isla de la que no hay escapatoria terrestre: el detective Davis consigue que durante un par de horas sean clausurados los 17 puentes y los cuatro túneles que unen Manhattan con el continente.
La película no se aparta jamás de los caminos comunes de los policiales de acción, pero juega sus cartas marcadas de tal manera que consigue su objetivo: mantenernos pendientes de la historia durante toda la película. El ritmo es bastante frenético, pero sin abusar de persecuciones automovilísticas, tiroteos o explosiones. La acción está intercalada con detalles de un guion bastante inteligente en cuanto al conflicto moral y la ética policial, que se ponen en juego con decisiones que toman los asaltantes y las deducciones que va haciendo Davis para seguirles la pista. Claro que nada se aleja demasiado de los parámetros de los manuales de guion hollywoodenses, por lo cual los giros sorpresivos no lo son tanto (más bien lo contrario). Pero quien busque un rato de distracción, sin mucha complicación, esta definitivamente es la película.
Si bien no encontraremos grandes sorpresas, sí podemos destacar las escenas de flashback y las espectaculares tomas aéreas de la ciudad y los barrios icónicos de Nueva York.
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“La Casa”: Un bebé no deseado, bastante monstruoso

Jorge Olguín, director chileno, siempre se ha destacado por ser alguien que se atreve al cine diferente en el ámbito del terror en nuestro país, comenzando por su ópera prima, Angel Negro (2000) y realizando un sinfín de cintas que han sabido incursionar en las diferentes gamas del horror. Este 2020, Olguín vuelve a las pantallas nacionales con su sexta película, con el protagónico en manos de Gabriel Cañas (Perdona Nuestros Pecados).
El terror siempre ha sido uno de los géneros favoritos de todos, el sentir ese escalofrío en la espalda o la experiencia de sorprendernos con lo inesperado. Eso es lo que busca Olguín en su nueva película La CasaInspirada en hechos reales, es una película de horror y misterio grabada en tiempo real y sin cortes, que nos cuenta una historia situada en los años de dictadura y toque de queda de nuestro país (no 2019, si no que a fines de los 80s), donde un oficial de policía, interpretado por Gabriel Cañas, que -después de su exitoso paso por telenovelas nacionales- protagoniza la historia de terror, guiándonos por los pasillos y habitaciones donde se siente  atrapado en esta vieja casona y que presencia todos estos eventos paranormales violentos y que, mezclados con los monstruos personales, lo hacen pasear por la peor experiencia de su vida.
Grabada en el actual Centro Cultural de Quinta Normal, ex Casa Dubois, que ha sido ampliamente documentada y mostrada en televisión abierta debido a los distintos fenómenos paranormales que se le atribuyen y respaldada por la historia de brujerías y maldiciones de sus ex dueños, la trama se desarrolla en esta morada con sonidos extraños, llantos de bebés, puertas a medio cerrar, sombras, fantasmas y escenarios desastrosos que son la tónica durante los 100 minutos de duración. Olguín nos invita a revisar siguiendo a Arriagada (Cañas), con su lámpara y su pistola en mano, mientras espera los refuerzos que piensa lo pueden ayudar.
Como siempre, hay que decir que el cine chileno no se caracteriza por el mejor sonido o la mejor iluminación y es por eso que La Casa apunta al público que disfruta de la experimentación y de las cosas extrañas, en las que destaca el director. Películas que quizá no sean masivas, pero que disfrutarán aquellos que siguen el género.
Ojo, para los sensibles a los sonidos ¡la van a pasar mal!
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Fleabag : humor inglés, inteligente y femenino

Fleabag (literalmente, saco de pulgas o en jerga callejera, alguien insufrible y apestado) es una serie original de Amazon. Suma 12 capítulos en 2 temporadas, la primera emitida durante el 2016, la segunda recién durante el 2019 y que vaticina -quizás- una tercera para muchos años más, como indica Phoebe Waller-Bridge (Crashing, 2016), protagonista, guionista y creadora.
ganadores globos de oro 2020
Contar de qué va es simplemente banalizarla: una chica en sus treintas, que tiene un café en Londres al borde de la quiebra, obsesionada por el sexo, vive invadida por la culpa de algo terrible que ha causado e intenta relacionarse con una familia disfuncional. Todo, narrado en registro de comedia, aunque siendo más bien una tragicomedia -el menos comercial de los géneros-. Esto es no contar nada, puesto que en Fleabag, como en toda obra de arte narrativo, no importa el qué sino el cómo.
La serie oscila entre la historia de nuestra protagonista y sus relaciones interpersonales, no solo con hombres, sino que también con su familia nuclear, un universo muy reducido de contactos sociales, porque, aunque a ella misma le cueste reconocerlo, no tiene amigos, dado que no sabe lidiar con la culpa y la empatía por los sentimientos ajenos. Punto importante es que jamás sabemos el nombre de la protagonista (sí, jamás la nombran, ni ella se presenta) y solo es conocida como Fleabag –quizás un juego de palabras con el nombre de la creadora-. Su actitud es inconformista, se acuesta con todo el que se acerca a ella, pide dinero a todos sus parientes y se niega a llevar de una vez una vida independiente. Sin reparos, la protagonista desafía al espectador que quiera plantearse realizar un juicio moral sobre sus acciones.
El reparto es de lujo, destacando la participación de Olivia Colman, actriz inglesa ganadora del Oscar por La Favorita y la próxima Reina Isabel en la tercera temporada de The Crown, quien interpreta a la madrastra de Fleabag. Lejos de los roles a los que estamos acostumbrados a verla, Colman interpreta a una pintora bohemia que se unió al padre de Fleabag y conecta con ella de una manera muy “particular”. Su imagen de madrastra simpática, pero que prefiere que su hijastra esté lejos, es uno de los hallazgos de Fleabag. Cuando están juntas en escena se sacan chispas y nos acercan a algunos de los momentos más fuertes de la trama.
Si una generación tuvo Sex and the City y otra tuvo Girls, quizás esta nueva generación de chicas jóvenes (y las que no lo somos tanto), pueda identificarse con esta serie y el relato de humor de su protagonista, que se burla de sí misma y utiliza la ironía como un mecanismo de defensa para abordar una vida abrumada por la muerte de su mejor amiga y sus frustraciones profesionales y amorosas. Es un humor bien inglés: absurdo, irónico, incluso riéndose del tamaño de su trasero cuando se decide a tener sexo anal con un compañero. Utilizando a la perfección el recurso de la ruptura de la cuarta pared, la serie crea una complicidad con el espectador mirando y hablándole a la cámara, como si saliera del guion y el personaje tomara vida propia. Fleabag nos habla a los espectadores, haciéndonos partícipes de lo que piensa. Los gestos y la complicidad de Waller-Bridge son maravillosos, logrando que nos impregnemos de sus motivos y la comprendamos a cabalidad.
Cabe destacar que durante la entrega de los Emmy 2019 la serie obtuvo cuatro premios, incluyendo Mejor Comedia, Mejor Actriz y Mejor Guion de Comedia, además de Mejor Dirección de Comedia para Harry Bradbeer.
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“Jojo Rabbit”: Adolf, conejos y humor negro

Jojo Rabbit es una película de comedia negra de 2019, escrita y dirigida por Taika Waititi (sí, suena a trago con sombrillita), cuyo guion está basado en el libro Caging Skies de Christine Leunens. Es protagonizada por Roman Griffin Davis, Thomasin McKenzie, Taika Waititi, Rebel Wilson, Stephen Merchant, Alfie Allen, Sam Rockwell y Scarlett Johansson.
La premisa de Jojo Rabbit sigue la vida de un niño perteneciente a las juventudes hitlerianas, que vive en la Alemania nazi de finales de la II Guerra Mundial y que tiene como amigo imaginario a Adolf Hitler… Sí, tenemos que reiterar: es una comedia negra.
Es sabido que el tema puede ser delicado por lo sucedido en ese periodo, quizá no tanto en Chile -ya que tenemos nuestras propias preocupaciones- pero sí a nivel mundial. Sin embargo, Jojo Rabbit es una película que emplea recursos quizá ya vistos, ya que trata con (mucho) humor (negro) su tema central, convirtiendo a Hitler en un amigo imaginario, un bufón que logra la mayoría de las risas al momento de interactuar con nuestro pequeño protagonista Johannes, alias Jojo (Griffin Davis), que no quiere nada más que ser el amigo del Führer. En su búsqueda por convertirse en el más patriota y feroz asesino de judíos del país, inventa una versión de fantasía como una forma de guía, interpretada por el propio Waititi. Cuando Jojo descubre que su madre (Scarlett Johansson) ha estado ocultando en secreto a una niña judía (Thomasin McKenzie), se ve obligado a un acuerdo incómodo que lo obliga a guardar silencio sobre su existencia para proteger a su familia mientras la usa para aprender más sobre los “males del pueblo judío”.
Sin duda, una película con una idea como esta puede cargar con todo el riesgo de que algo salga mal. Sorpresivamente, ocurre todo lo contrario, ya que Jojo Rabbit ha recibido varios premios internacionales, fue nominada a dos Globos de Oro, incluida Mejor Película de Comedia y acaba de recibir cinco nominaciones para los premios Bafta.
Hay algunos momentos de complejidad limitada, especialmente con la madre que sabe que tiene que jugar en el equipo de los nazis a pesar de sus creencias personales. Es un acto de equilibrio delicado, que a regañadientes le permite a su hijo entrenar con ellos, incapaz de mostrar públicamente su repulsión, mientras desafía sutilmente su odiosa visión del mundo en casa. Jojo Rabbit es una película que está mayormente poblada por caricaturas, incluidas breves apariciones de Stephen Merchant, Rebel Wilson o el impecable Sam Rockwell, como un presumido capitán nazi, que más que miedo nos da risa y nos llama la atención cuando entra en escena gracias a sus interacciones con un mudo Alfie Allen, cuyo lenguaje corporal nos da todo el material que necesitamos. Y aunque pueda parecer un poco cliché, nos preguntamos ¿Waititi realmente necesita decirnos, en este momento en particular: “oye, había buenas personas en ambos lados”?
Es necesario destacar que en la película existe en un universo tan codificado por colores, al estilo de Wes Anderson, que el verdadero horror de la guerra siempre parece estar muy alejado. Se agradece de ante mano también, la banda sonora y el montaje de la película, ya que, con casi dos horas, no nos percatamos más que de la acción en pantalla.
Como dato a considerar, Jojo Rabbit ganó el premio de elección popular de este año en el festival de cine de Toronto, un premio que muchos consideran un gran predictor del éxito de los Oscar.
El estreno en nuestro país se espera para este 16 de enero.
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“Infierno en las alturas”: pesadilla en altura

Luego de ver espeluznantes filmes de terror de origen ruso, como La Novia y La Primera Purga: La Noche de las Bestias, en años anteriores, ahora llega a las salas de cine Infierno en las Alturas.
Con el título original de Abgerissen, dirigida por Tigran Sahakyan (Nice Job) y con un reparto de actores jóvenes, entre los cuales destaca Irina Antonenko, la película de 85 minutos nos congela los pies sentados en nuestras butacas, aunque no porque la historia nos envuelva en su contenido, sino porque estas películas suelen repetirse en distintos escenarios (montaña, playas, cabañas, campamentos junto al lago, etc.). Lo novedoso es que al estar sobre las montañas nevadas más altas que podrían imaginar, no hay más opción que centrar la acción en el reducido espacio de un teleférico detenido durante la noche de Año Nuevo, donde un grupo de 5 amigos se aleja de las celebraciones habituales para disfrutar la vista desde más de 100 metros de altura. Con el paso de las horas, la crisis aparece en medio de la búsqueda constante para salir y continuar con sus vacaciones. Sin tener noción del tiempo y con el frío penetrando en los huesos, cada uno de los personajes  saca a flote su frustración de diferentes maneras.
La cinta, que según su tráiler promete jugar con la mente de los espectadores, crea diferentes tipos de sensaciones, desde la angustia hasta el vértigo. Si bien el guion es un poco predecible y no contiene giros inesperados en la historia, logra mantener el suspenso de la trama con cada escena que contiene. Así mismo no cuenta con una historia previa ni futura a la que se siga en secuencia.
La fotografía de la cinta es muy repetitiva y no tiene muchas secuencias, dado que toda la historia se desarrolla -como su nombre lo menciona- en las alturas de un teleférico con un fondo que es imposible de cambiar. La actuación del reparto es bastante convincente, se nota en sus facciones el terror que viviría cualquier persona ante una circunstancia como esta. El maquillaje y la caracterización que se implementan son muy realistas, desde unos labios azules, casi morados por el frío, hasta un cuerpo congelado por la intemperie.
La cinta termina jugando entre el terror y el suspenso aligerado, combinado con un poco del género de romance que surge a partir de las situaciones, convirtiendo la entrega en algo bastante fuera de lo común. El público (sobre todo joven) se encontrará con un híbrido entre dos géneros y, sin duda, se sentirán atrapados con sus escenas llenas de tensión.
Un punto por destacar es que su director (Tigran Sahakyan) ha demostrado su creatividad y gran ingenio por hacer una historia de suspenso que mantenga a la audiencia enganchada y se podría decir que tiene un gran futuro en el mundo de las películas de terror psicológico. (Esto lo fundamentamos en que a pesar de que no es una historia compleja, el director sí da muchos guiños a películas de terror, por sobre todo a El Resplandor -Kubrick- en el nombre del teleférico y número de habitación de los protagonistas, por ejemplo).
Infierno en las Alturas llega a los principales cines del país este jueves 16 de enero.
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